Cada 24 de Marzo recordamos el fatídico golpe militar que instauró en la Argentina la dictadura más sangrienta de la historia nacional. Cómo sabemos, la dictadura silenció a toda una sociedad que vivió, entre la mitad de 1974 hasta 1976, el enfrentamiento entre el gobierno de la derecha peronista y los grupos civiles armados, representados por Montoneros-JP y por el ERP. En Tucumán, el Operativo Independencia, empezó a perseguir a nuestros compañeros, donde, en la "Escuelita de Famaillá -primer centro de detención-desaparición de personas en el país- inició una política de exterminio contra los luchadores de la época. Los centros de detención en Tucumán se multiplicaron durante todo en 1975 y, después del 24 de Marzo, se extendieron a todo el país, persiguiendo a todos los luchadores argentinos, sin importar identidad política o religión, sin importar si fueron militantes políticos o no; familiares, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de equipos deportivos, novios o, por mala suerte, haber sido testigo ocasional de un operativo militar fue suficiente para que los militares impusiesen el terror de Estado. Terror de Estado que posibilitó la implementación de las medidas económicas neoliberales que llevaron a un proceso de desindustrialización en el país y de una dependencia mayor a los organismos internacionales y a los países imperialistas.
30.000 argentinos cayeron en manos de estos verdugos cobardes, quienes, gracias a la clandestinidad de sus acciones, cometieron similares atrocidades como las hechas por los nazis en la Segunda Guerra mundial o los criminales yankis en Viet-Nam. Políticos, sindicalistas, artistas, hombres de la cultura, religiosos, estudiantes universitarios y secundarios, padres, madres, hermanos, etc. fueron víctimas de los criminales.
En Tucumán, desde 1975, los militantes políticos, sin importar de que agrupación fueran , han sido perseguidos, torturados, detenidos, asesinados, desaparecidos. Personas como Atilio Santillán (asesinado días antes del golpe), Leandro Fote, Benito Romano y más de 300 delegados de bases de los ingenios azucareros federados en FOTIA habían sido asesinados en menos de un año; muchos políticos como Dardo Molina o Guillermo Vargas Aignasse fueron detenidos y asesinados por el genocida Bussi... Muchos compañeros han caído, en especial uno: Francisco Isauro Arancibia, junto con Santillán y Agustín Tosco, considerados como tres de los más grandes líderes sindicales que ha dado el movimiento obrero argentino. Arancibia es un ejemplo de militancia, humildad, compromiso, sabiduría, tanto para los compañeros docentes que convivieron con él como para nosotros, los que tomamos su nombre como estandarte para la lucha docente.
En este año, como los que pasaron como los que vendrán, su nombre es para los Docentes Autoconvocados sinónimo de victoria.
30.000 detenidos-desaparecidos !!! Presentes!!!! Ahora y Siempre!!!!
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